El sector farmaceutico se enfrenta a un escenario negativo sin precedentes. El gobierno no sólo está retrasando los pagos de medicamentos (por ejemplo en Castilla La Mancha) sino que con los recortes del 19 de Agosto y el del ejercicio pasado se pretende reducir el déficit que sufren actualmente las arcas públicas.
Las medidas adoptadas se basan en la prescripción por principio activo, en lugar de por la marca del medicamento. Además se priorizan la recetas de fármacos de menor coste y se pretende reducir un 15% el precio de las medicinas que no tengan un genérico en el mercado.
La aprobación de estas medidas golpea con fuerza a un sector que el año pasado ya vio reducida su facturación en casi 5.000 millones de euros, lo que supone un 30% de sus ingresos.
La falta de estabilidad legislativa en España impide que las multinacionales aseguren inversiones en sus filiales. Las consecuencias han empezado ya a notarse, algunos laboratorios han mostrado su intención de abandonar España. Uno de los grandes, Sanofi Aventis vendió su planta de Madrid el pasado mes de enero. El sector farmaceutico empieza a no ser tan rentable.